Entrevista: Llanto de Ochoa
Apenas digiriendo el fracaso del América, El Universal publica esta entrevista com Memo Ochoa.
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Llanto de Ochoa
Aun así, el portero del América evita ser presa de la depresión y delinea metas a futuro a nivel grupal
El Universal
Martes 12 de mayo de 2009
futbol@eluniversal.com.mx
Lo sufre, lo padece como nadie en el interior del seno azulcrema. La llaga cada vez se hunde más tras confirmarse los dos años sin clasificar a la Liguilla del América. Y entonces Guillermo Ochoa reconoce que le duele, que la herida está expuesta: “He llorado… Me doy cuenta y me apasiono mucho, siento mucho al equipo porque lo vivo”.
Los momentos de Memo lejos de los reflectores han sido amargos.
Pero a pesar de la lacerante crisis, el guardameta de las Águilas no deja que la depresión lo consuma, y promete a su exigente afición que llegarán tiempos mejores. Su fe se mantiene inquebrantable.
“Sé que tarde o temprano vamos a salir de esto, que la gente esté tranquila porque van a llegar los momentos buenos, los momentos de alegría y éxitos por un buen rato. Ha costado trabajo porque no hemos llegado a la Liguilla y menos a pelear por el campeonato, que es lo que queremos. Se ha sufrido, pero no hemos bajado los brazos”, confiesa.
—Parece una crisis que se alargó demasiado…
—Uno tiene la responsabilidad de hacer felices a miles de aficionados y cuando no se consigue, uno se pone triste por sí mismo, su familia, los objetivos personales y la gente, porque no nada más eres tú. Es difícil, sabemos que a lo mejor no lo hemos conseguido ahora, pero va a llegar ese momento en que la gente va a estar contenta porque el América siempre va a ser un equipo grande y va a conseguir más.
Memo compara lo que vive ahora que ya es un portero consolidado y lo que sintió cuando a unos días de cumplir 19 años se convirtió en campeón ante los Tecos, en cada vez más lejano 2005. El momento fue sublime, único, nada comparado a todo el sufrimiento y malos resultados generados en los dos últimos años.
“No te cae el veinte hasta estos momentos que realmente las cosas han sido difíciles, anhelas y valoras ese momento en que se daban tan fáciles las cosas, ahora cuesta muchísimo conseguirlo, ya que conjuntar a un equipo que juegue de esa forma es muy difícil, pero me tocó estar en el momento exacto. Sabemos que no se puede vivir del recuerdo y estamos en proceso de llegar a eso otra vez”.
Vive dos realidades distintas, diametralmente marcadas. Mientras que en lo colectivo no le ha salido nada bien con las Águilas, en lo individual ya ha sido nombrado “Mejor Arquero” del continente, su nombre estuvo entre los nominados al Balón de Oro y es un convocado habitual en la Selección Nacional. Lamenta no poder trasladar esa inercia a Coapa.
“Estoy tranquilo porque sé que he entregado todo en lo personal, que mi trabajo lo he hecho bien, que he tratado de ayudar a mis compañeros, a mi equipo, pero no ha alcanzado y hay que seguir trabajando para que se logre todo”.
—¿Afecta en tu vida privada?
—Es complicado porque quisieras tener en tu vida todo completo y a veces no se puede. Lo importante es tener un equilibrio en tu casa, el futbol, tu vida personal y en la Selección. Sé que en lo individual me ha ido bien, pero no estoy tranquilo porque en lo grupal no y quisiera conseguir cosas a nivel colectivo, porque eso te lleva a querer más y buscar más. Si así lo he logrado, con más títulos sería mucho mejor”.
A pesar de la severa crisis de resultados, se sigue trazando metas a futuro. La primera es regresar al América a los primeros planos, pero tiene otra más: jugar en el ámbito internacional en un futbol de alta exigencia, aunque no le importa si es el primer arquero mexicano en realizar tal hazaña.
“Mi objetivo sería jugar en Europa, pero es difícil porque nunca ha habido uno y hay que ir a picar piedra como portero mexicano. Sé que no va a ser sencillo, y hay que trabajar. Si me toca hacerlo y abrir la puerta a otros porteros, pues encantado, pero mi obsesión no es ser el primero, sólo quiero jugar en Europa”.
—¿Estás preparado para un reto de ese tamaño?
—Me siento capaz de hacerlo porque trabajo diario y de manera constante para conseguir lo que he aprendido y sé hasta el momento. Creo que funcionaría bastante bien. Desde que se empezaron a ir los mexicanos, cada vez nos abren las puertas, creen en los futbolistas de acá, en la capacidad de adaptación y dicen: ‘Mira, los mexicanos juegan bien, conocen de futbol y no son el mundo desconocido del que nadie sabe’. Que mejor que confiaran en los porteros mexicanos”.
Incluso, reconoce que aparecer en la portada de un juego como el de FIFA por dos años consecutivos le puede ayudar a lograr lo que se ha propuesto: “Por el futbol, los reconocimientos, y al salir en el juego me conocen mucho más porque la gente siempre se fija quién está en la portada. Fue muy bonito, los niños se apasionan mucho por los videojuegos; apareces ahí, eres un icono y me da gusto porque trato de dar un buen ejemplo y se identifican conmigo”.
—¿Qué característica le copiarías al Memo virtual?
“¿Qué le robaría? Que en el videojuego lo hacen con una frialdad sea el partido que sea, mientras que en la vida real sí soy frío, en la portería tienes que serlo, pero somos humanos y sentimos… creo que eso es muy importante”.
Por ahora quiere ser parte del repunte, del punto y aparte de las Águilas, de una resurrección histórica, de volver a palpar la sensación de campeonato con su amada escuadra, “que (en unos años) la gente me recuerde como un buen portero, las atajadas que hice, los partidos en los que estuve, en los que fui fundamental, los campeonatos y que recuerde alegrías. Que digan mi nombre y la gente sonría”.
Y es que ya no quiere llorar más.
Fuente: El Universal










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